por
cordoue
@ 2006-05-24 - 15:56:06
A la fiesta de mi pueblo, venÃa un barquero, con tres barquitas de madera, pintadas de verde. Las barcas colgaban de una barra, como si fuera un columpio, y la atracción consistÃa en columpiarnos en las barquitas, movidas por el impulso fÃsico del barquero.
HabÃa puestos de garbanzos torrados y avellanas, y otro donde vendÃan trompetas, pelotas de tela con una gomilla, y muñecas; una procesión con el santo, y un baile en la plaza del pueblo, rematado por un castillo de fuegos artificiales, era toda la fiesta.
El ambiente festivo, con nuestros trajes limpios, los sonidos de pitos, el volteo de campanas, y los cohetes, me lo hace rememorar este precioso poema de Juan Ramón Jiménez:
Le han puesto al niño un vestido
absurdo, loco, ridÃculo;
le está largo y corto; gritos
de colores le han prendido
por todas partes. Y el niño
se mira, se toca, erguido.
Todo le hace reÃr al mico,
las manos en los bolsillos...
La hermana le dice -pico
de gorrión, tizos lindos
los ojos, manos y rizos
en el roto espejo-: "¡Hijo,
pareces un niño rico!
Vibra el sol. Ronca, dormido,
el pueblo en paz. Sólo el niño
viene y va con su vestido,
viene y va con su vestido...
En la feria, están caÃdos
los gallardetes. Pititos
en zaguanes... Cuando el niño
entra en casa, en un suspiro
le chilla la madre: "Hijo"
-y él la mira calladito,
meciendo, hambriento y sumiso,
los pies en la silla-,
"hijo, pareces un niño rico!..."
Campanas. Las cinco. LÃrico
sol. Colgaduras y cirios.
Viento fragante del rÃo.
La procesión. ¡ Oh, qué idÃlico
rumor de platas y vidrios!
¡Relicarios con el brillo
de ocaso en su seno mÃstico!
El niño, entre el vocerÃo,
se toca, se mira... "¡Hijo",
le dice el padre bebido
-una lágrima en el limo
del ojuelo, flor de vicio-,
"pareces un niño rico!..."
La tarde cae. Malvas de oro
endulzan la torre. Pitos
despiertos Los farolillos,
aun los cohetes con sol vivo,
se mecen medio encendidos.
Por la plaza, de las manos,
bien lavados, trajes limpios,
con dinero y con juguetes,
vienen ya los niños ricos.
El niño se les arrima,
y, radiante y decidido,
les dice en la cara: "Ea,
yo parezco un niño rico!"
Del dÃa de feria pasado con el grupo, sólo puedo decir que me hizo muy feliz. Firmo donde haga falta para el próximo año. Un beso. Biofilo.